Novedades
La impresión que me produjo caminar al lado de Garsen, era de que nada podía pasarme. Tal vez eso quería decir que ya me había pasado, pues ¿podía haber algo peor que estar en sus manos?
Mientras caminábamos y a pesar del terror que sentía en ese momento, se me ocurrió pensar que no llevaba nada, a excepción de la ropa puesta y la navaja que me había regalado papá.
—Un pirata no necesita nada —exclamó con la mirada encendida—. Porque un pirata lo tiene todo: el aire, el agua, su sable y el miedo de todos los hombres...
La guerra de las risas (Inédito en papel)
Hace mucho tiempo, la ciudad de Estelado le declaró la guerra a la ciudad del Otrolado...
Nadie supo nunca el motivo, porque cuando la gente preguntaba, los generales decían retorciéndose el bigote o peinándose la barba:
—¡Es alto secreto!
Y la gente contestaba:
—Ah, bueno —porque sabían que los altos secretos no podían contarse...
Los hombres de lata (Inédito en papel)
Atu juega a volar, mientras su madre le prepara un puchero de piedras porque no tienen otra cosa para comer.
Antes de que la cena esté lista, siempre le pide a Aisha que le cuente un cuento.
—¿Y qué cuento quieres hoy?
—El de Los hombres de lata —responde Atu.
Aisha le cuenta a Atu:
Todas las noches, mientras dormimos, las rocas se inflan como globos y los árboles crecen y crecen sin parar...
¿Dónde está el niño...? (Inédito en papel)
Por más que miraba arriba y abajo, a un lado y a otro no conseguía dar con él.
Después de rascarse la oreja, se le ocurrió que tal vez la Rata Pirata podría ayudarle.
—Haré lo que pueda, Barato —dijo la Rata, colocándose el parche en el ojo—, pero no te prometo nada.
Y se montó en un patín que había por allí, evitando mirar al gato, porque gatos y ratas nunca se han llevado bien...




